Hazte amable pero no manipulable

Se puede ser amable, pero eso no significa que a todo le vamos a decir que sí. Los límites son necesarios en nuestra propia vida, al igual que en la forma como nos relacionemos con los demás. Tenemos que perdonar a los que nos ofenden, porque si no perdonamos nuestro corazón se endurece y se amarga, y somos los más perjudicados. Además el no perdonar a los demás causa que Dios no nos perdone a nosotros nuestras ofensas porque él es justo. Nos ha perdonado a nosotros cosas que no podríamos calcular, y algunas nunca podremos contar porque son vergonzosas y humillantes. Aún así, al pedir perdón y arrepentirnos delante de Dios somos perdonados y nuestra deuda ha sido borrada y nunca más él nos la recuerda para acusarnos. Pero hay un problema que muchos enfrentamos en cuanto al perdón que le damos a otras personas. Decidimos perdonarlas y ya no les hablamos más del tema, ni actuamos vengativamente pero hay personas que se confunden y piensan que al nosotros perdonarles le dejamos la puerta abierta para que nos lastimen otra vez. Pero eso no es cierto, los perdonamos pero no les permitiremos que pase lo mismo. Porque junto con el perdón debemos actuar con discernimiento y el equilibrio necesario para saber hasta dónde nos acercaremos. Sin haber visto muestras de que esa persona verdaderamente cambió no es sabio que estemos tan cerca para evitar un ataque igual o peor que el anterior. Hay gente a la que ya perdonamos por todas sus maldades porque nosotros cambiamos, al estar en Cristo, nacer de nuevo en él, y comer diariamente su palabra, hemos sido renovados. Pero ellos siguen igual o peor, siendo influenciados y guiados por el mal. Algunos quieren usarnos, manipularnos y quitarnos la paz. La Biblia nos aconseja en Proverbios 1:10(a), “hijo mío, si los pecadores te quisieran engañar no consientas”. En otras palabras, no lo permitas, ponles límites, no dejes que te usen, ni que te pasen por encima, ni que te despojen de tu paz, ni de los recursos que con mucho esfuerzo estás consiguiendo. Sé amable, pero no manipulable. Que tu bondad no te haga perder el sentido de realidad. Si tienes dos camisas regala una, pero si sólo tienes una no te quedes desnudo(a). Puedes conversar con la gente pero no le cuentes tus secretos ni tu vida privada a todo el mundo. Puedes dar pero no dejes que se aprovechen de ti, no quites el sustento a tu familia para mantener gente que no quiere trabajar. No permitas que te muevan de la estabilidad emocional que tanto te ha costado, ni que te distraigan de  tu andar con Dios día a día. 

“Dios los ha comprado a ustedes; no permitan que otros hombres los hagan esclavos.”
‭‭1 Corintios‬ ‭7:23‬ ‭DHH94I‬‬

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