Un golpe de realidad

Una fría mañana de primavera, mientras la brisa fría y la neblina acariciaban mi cara, luego de haber planeado mi día como de costumbre, me encontré con el hecho de que no tenía a nadie con quien contar humanamente hablando, nadie a quien decirle lo que me estaba pasando, lo que estaba pensando. Nadie que me pudiese escuchar y darme una palabra de sabiduría, nadie a quien le llegara a importar. Aunque sí conocía a mucha gente, y podía llamar a algunos “amistades”, en ese momento no podía pensar en una sola persona que pudiera entender el mar de emociones en el que me encontraba remando, sin brújula, sin 🗺 mapa, sin una explicación clara. ¿Qué había causado que yo llegase a tal conclusión?

Una mala noticia.  Minutos antes, un pariente me escribió un mensaje y me envió un audio diciendo que un familiar muy cercano estaba en una situación crítica, se había envenenado accidentalmente, tenía apariencia de derrame cerebral, y no había mucho que pudieran hacer, o que quisieran hacer, esa era mi impresión

Me preguntaba si mi familiar se iba a morir, imaginaba lo triste que sería llegar a la casa y no verle más, ¿cómo estarían los demás familiares? ¿qué me dirían los parientes complicados a los que hacía mucho no veía?Me estaba viendo en medio de ellos como si yo fuera de otro planeta. Mi mente trabaja sin descanso, mi respiración estaba inconstante y acelerada, mi corazón palpitaba rápido, no encontraba sabor a nada.

Todo el panorama me había cambiado de repente. Cuando de pronto entré a mi closet para buscar ropa y ya no pude más, me senté como pude en un extremo de un escalón y comencé a hablar con Dios, le conté de mis temores, de la triste situación que estaba enfrentando, de la impotencia, de lo aislada que me sentía, y de que no podía hablar con nadie más que pudiera entenderme,y todo lo que había en mi corazón. Sabía que me estaba escuchando, y de repente, comencé a respirar mejor, percibí que no estaba sola cómo había pensado y que a alguien le importaba todo lo relativo a mí.

Lo que viví fue parte de un golpe de realidad. Podemos estar muy bien, levantarnos como de costumbre esperando que todo estará como siempre, pero una noticia nos puede confrontar con la realidad de que podemos llegar a sentirnos terriblemente solos, aún estando rodeados de mucha gente, pero si tenemos una relación con Dios, no importa que tan fuerte sople la tempestad, él nos tiene en sus manos. ¿En cuanto a mi familiar? Gracias a Dios se fue recuperando, y espero que viva muchos años más.

“Yo les dije esto para que encuentren paz en mí. En el mundo ustedes tendrán que sufrir, pero, ¡sean valientes! Yo he vencido al mundo.”

‭‭Jesús. Juan‬ ‭16:33‬ ‭PDT

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