Falta Algo

Cuando nuestra niñez es interrumpida por el abuso, la intimidación, la manipulación y otros males no podemos reaccionar como adultos ante el rechazo y otras dificultades de la vida.

Falta algo 

Se acerca el fin de año, han sido casi 12 meses de muchas experiencias, noticias que nos han traído pánico, inseguridad, tristeza e innumerables emociones se han despertado al ver cómo un virus ha golpeado al mundo entero llevándose consigo muchas vidas, dividiendo familias, robándose la paz de muchos corazones. Quizás muchos de nosotros comenzamos este año con muchas expectativas, planes, proyectos y sueños que no se pudieron realizar. De todas formas, eso no significa que no podremos llevar a cabo esos planes y sueños el próximo año, o algún día no muy lejano. De lo que sí estoy segura es que tenemos que hacer una evaluación en nuestra vida, para ver qué cosas están todavía con vida, y qué cosas ya murieron y depende de nosotros que vuelvan a vivir. Por ejemplo hay recuerdos que nos traen dolor, y si los tenemos escondidos y los evitamos sin enfrentarlos, y sin llegar a convencernos de que son sólo recuerdos y nos harán daño sólo si se los permitimos, no será fácil sobreponernos a ellos. Si no sanamos esas memorias, no podremos superarlas. 

Recuerdo cómo me sentía de asustada cada vez que recordaba algo traumático, una situación de abuso que me sucedió cuando era sólo una niña de 8 años, pero un día me di cuenta de que yo ya había crecido y que nunca más me iba a suceder otra vez, porque ahora yo me puedo defender y desde ese día no me asusta más ese recuerdo porque fue superado y tomé solamente lo que aprendí, no me siento más una víctima porque no lo soy, las víctimas mueren en el evento, yo sobreviví a eso y muchas cosas más gracias a Dios.
Cuando nuestra niñez es interrumpida por el abuso, la intimidación, la manipulación y otros males muchas veces no podemos reaccionar como adultos ante el rechazo y otras dificultades de la vida. Por esa razón me costaba reaccionar correctamente ante los fracasos, traiciones, circunstancias adversas y cosas cotidianas , porque una parte de mi mente era infantil, no se había desarrollado y reaccionaba como niña. Esa niña que nunca había crecido y se sentía atrapada en un cuerpo de mujer. Seguía con los mismos temores de la niñez, miedo a dormir sola, a hablar en público, al qué dirán, y la lista continua. Hay temores que tenemos tan escondidos que ya no sabemos dónde los pusimos, para poder confrontarlos y hacerles saber que ya su tiempo en nuestra historia se terminó. Si identificamos los temores y los traumas por nombre y se los mostramos a Dios él puede sanarnos y hacernos libres de cada uno de ellos.  Hay cosas que quizás murieron en este año, pero también hay cosas que siguen con vida, cómo el amor, la ilusión, y el deseo de ver que las cosas cambien, eso es esperanza, y hay que seguir alimentándola para que el próximo año nos encuentre más fuertes, venga lo que venga. 

Para este final de año 2020, te invito a que busques en tu corazón que es eso que no te deja avanzar, o qué es eso que te falta, porque a todos nos falta algo. Quiero que sepas que no estás solo(a) hay un Dios que te ama, piensa en ti, y tienes planes de bien y no de mal para tu vida, él puede resucitar la fe, la esperanza, el amor, y todo lo que se murió durante este año.

“—¿Dónde lo pusieron? —les preguntó. Ellos le dijeron: —Señor, ven a verlo. Entonces Jesús lloró. La gente que estaba cerca dijo: «¡Miren cuánto lo amaba!». Pero otros decían: «Este hombre sanó a un ciego. ¿Acaso no podía impedir que Lázaro muriera?». Jesús todavía estaba enojado cuando llegó a la tumba, una cueva con una piedra que tapaba la entrada. «Corran la piedra a un lado», les dijo Jesús. Entonces Marta, la hermana del muerto, protestó: —Señor, hace cuatro días que murió. Debe haber un olor espantoso. Jesús respondió: —¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? Así que corrieron la piedra a un lado. Entonces Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, gracias por haberme oído. Tú siempre me oyes, pero lo dije en voz alta por el bien de toda esta gente que está aquí, para que crean que tú me enviaste». Entonces Jesús gritó: «¡Lázaro, sal de ahí!». Y el muerto salió de la tumba con las manos y los pies envueltos con vendas de entierro y la cabeza enrollada en un lienzo. Jesús les dijo: «¡Quítenle las vendas y déjenlo ir!».”

‭‭Juan‬ ‭11:34-44‬ ‭NTV‬‬

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