Casi a punto de casarme

Tenia casi todo listo para la boda, parecia que por fin me casaria con el hombre que amaba. El amor de mi vida, el hombre de Mis sueños. Una noche invité a mi amiga Noelia a tomarnos un cafe, ella era mi amiga de la secundaria, compañera de oración, alguien en quien sabia que podia confiar. Nos sentamos en la sala como siempre, y de repente corrieron lágrimas por mis ojos. Qué te pasa, amiga? Preguntó Noelia angustiada a punto de llorar aún sin saber por qué yo estaba así. Le empece a contar que la noche anterior Jaime, mi prometido habia venido un rato y se habia ido porque no se sentia bien de un resfriado y que hoy habia venido igual y se habia ido rápido. Minutos luego de irse fui a la sala y en el piso hallé un recibo de compras de palomitas de maiz y otras cosas que venden en el cine con fecha de la noche anterior, tenia su nombre, y un número de tarjeta de credito, lo que revelaba que el me habia mentido en cuanto a su salud. Le llame para preguntarle que por que no iba al cine y me dijo que no se sentia bien, luego le pregunte que por que me mentia, dijo que talvez alguien le robó la tarjeta, y despues de presionarlo mucho admitio que su ex pareja lo habia llamado para que la encontrara en el cine porque no tenia dinero y que el fue pago y vio un rato la pelicula y despues se fue. Todo era una mentira, que despues descubri indagando en Facebook, Jaime seguia con su ex pareja y me habia ilusionado para casarse conmigo. Esa misma noche rompimos la relación. Mi amiga Noelia me miro firmemente y me dijo:

“Elsa, tú vales mucho más de lo que piensas, Jesus pagó un precio muy alto por ti en la cruz, lo que no sabes es de lo que te estás librando al descubrir este engaño a tiempo, te libras del dolor futuro de un divorcio y peores mentiras que ibas a descubrir. Creo que talvez le diste a Jaime el lugar que no le pertenecía,  demasiadas atenciones, le contabas todo, le cubrias todas las faltas, él se  convirtió en tu todo y cuando Dios ve que algo o alguien quiere tomar su lugar, simplemente lo destrona. Ese recibo no se cayó por casualidad. Tu vas a salir adelante, no estamos solas, amiga”.

Por:

Elsa Elizondo.

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