
Tema: El misterio de la voluntad de Dios
“Que no se haga mi voluntad sino la tuya”
“Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.”
S. Lucas 22:39-44 RVR1960
Tema: el misterio de la voluntad de Dios
Texto: “Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.”
S. Mateo 26:36-42 RVR1960
Introducción
La voluntad de Dios es un camino solitario, no todo el mundo va a tomarlo. El reino de los cielos sufre violencia, lo que significa que para entrar hay que tener la ropa de pelear, resistir la tentación, resistir la urgencia de abandonar en medio de la presión, porque vamos a encontrar opositores, la carne va a querer dormir en vez de orar cuando estemos en momentos difíciles, a veces sentimos la oposición en forma de la envidia y la mala voluntad de gente que se supone que nos apoyen pero cuando ven que Dios nos está promoviendo en vez de ellos ayudar nos ven como una amenaza y el que era nuestro aliado ahora está en nuestra contra, la oposición puede ser pensamientos que llegan como olas acusándonos de nuestro pasado o nuestras debilidades y diciendo no toques esa línea porque te voy a desenmascarar, la carne va a querer comer en vez de ayunar, el enemigo nos a acusar y nos atacara un sentimiento de culpa sin saber de dónde viene, o una tristeza profunda, o un miedo y ansiedad repentina , vamos a encontrar gente insoportable, o pensamientos de dudas. Hay violencia para poder entrar a la presencia del Señor, para que la oración que hacemos ni se quede en la habitación, a veces una hora, 2 o 3 no serán suficientes para entrar, habrá oposición en los aires, investiga en el libro de Daniel como un espíritu se opuso en los aires por 21 días para que Daniel no recibiera respuesta, tendremos que ser insistentes para que nuestra oración traspase los cielos, y no son los que tienen suerte, no son los que tienen buenas intenciones y viven deseando, no son los más bonitos, no son los más inteligentes, no son los más adinerados, solo los violentos y los valientes lo tomarán por la fuerza. Los violentos son los que avanzan, los que insisten cuando están en medio del ataque y de la prueba buscan a Dios más intensamente, los valientes son los que a pesar del miedo y la soledad vuelven a intentarlo y no se rinden. La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. El problema es que en el momento de la prueba, no nos es agradable, más bien resulta como un trago amargo. Suena bonita esa oración pero para los que hemos tenido que dejar nuestra voluntad muchas veces ha sido más fácil decirlo que hacerlo. Jesús estaba en su peor momento, donde se le juntaron la traición de Judas,a negación de Pedro, se le durmieron los compañeros de oración, el abandono de sus amigos cercanos y discípulos, las acusaciones falsas, una sentencia de muerte y el sabía que era inocente, el hecho de tener que sujetar su poder y no usarlo para protegerse, el saber que iba a sufrir dolor, humillación y hasta la muerte, y lo peor no era eso sino que el que sabe todas las sabía que el Padre lo abandonaría en la cruz por causa de tener todos los pecados de la humanidad encima.
Aún en todo eso, el se rindió a hacer la voluntad del Padre y no la suya. La voluntad del Padre le era totalmente conocida a Jesús, el sabía que esa era la única manera de recuperar lo que se había perdido, de reconciliar al mundo con Dios otra vez, dice el fue sacrificado desde antes de la fundación del mundo, en sentido espiritual, pero eso iba a pasar en lo físico. Una cosa es que te suceda algo en visión o en un sueño pero muy distinto es cuando te toca vivirlo en carne.
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